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El consumo “invisible” del vehículo eléctrico

Escrito por el 18/03/2014 en Curiosidades

Coche electrico. Enchufe

 

Todos los dispositivos eléctricos tienen un gasto de batería que podríamos calificar como de “invisible”, y entre esos dispositivos también se encuentra, evidentemente, el vehículo eléctrico.

Todos los coches, independientemente de su modo de alimentación, tras estar encendidos durante un largo período de tiempo se quedan sin batería debido a que tienen que alimentar todos sus sistemas de mínimo consumo, como por ejemplo, el reloj. Sin embargo, en uno eléctrico este consumo es considerablemente mayor, ocasionando más problemas que uno convencional puesto que en este tipo de vehículos la autonomía depende en su totalidad, de la carga de las baterías.

Parece confirmarse que en el Tesla Model S esta pérdida puede ser de hasta el 1% de la capacidad diaria, aunque bien es cierto que los fabricantes han sido capaces de desarrollar modos de hibernación para estos vehículos, como solución a este problema.

Este factor no beneficia en absoluto, a la comercialización del coche eléctrico puesto que es uno más a sumar a la lista de “contras” de este tipo de vehículos, entre los que se encuentran su escasa autonomía, el elevado tiempo necesario para efectuar la recarga de sus baterías así como su alto coste. Como digo, estas pérdidas son proporcionales al tiempo que el vehículo esté parado, sin usar.  Por lo que si lo utilizamos a diario, serán insignificativas.

Para evitar estas pérdidas, los coches eléctricos llevan incorporado un sistema de hibernación similar al poseen los ordenadores.

Además, los fabricantes de los eléctricos aconsejan enchufar el coche a la corriente eléctrica, aunque no necesite ser cagado, para que la energía necesaria para mantener algunos de sus dispositivos eléctricos no la tome de la baterías si no del punto de recarga, con lo que evitarían ciclos de carga innecesarios a la batería.

Estas pérdidas de energía, son despreciables diariamente, pero al cabo de los años, si pueden suponer un gasto considerable, que si lo tenemos en cuenta puede hacernos ver que este tipo de vehículo no es tan rentable como parece a simple vista.

Recientemente, Bjørn Nyland, un noruego propietario de un Tesla Model S, realizó una prueba que consistió en dejar su vehículo durante 27 días aparcado a temperaturas muy frías, con un autonomía estimada de 347 kilómetros, transcurrido ese período de tiempo, la autonomía del vehículo se había reducido en 101 kilómetros, lo que equivale a perder cada día un 1% de la capacidad total.

Sin embargo, los fabricantes no nos ofrecen datos a cerca de este consumo “invisible”, por lo que resulta imposible conocer con certeza la amortización de este tipo de movilidad.

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